Ejemplar n.º 038, becerro granulado sobre un cronógrafo de los años setenta
Un cronógrafo del padre, guardado en un cajón durante veinte años y recién revisado. El cliente no quería una pieza que llamara la atención: quería devolvérselo a la muñeca.
Becerro de grano fino, marrón cálido, espesores decrecientes hacia la punta. Las asas estrechas de las cajas de época exigen medidas bien tomadas: las tomamos en el atelier, con el reloj sobre el banco.
Cinco semanas, incluida una prueba intermedia. Ahora funciona cada día.